Por: Dr. Susan Pacheco

Toces y no puedes respirar. Tienes miedo, pero no puedes entrar en pánico. Para alguien que nunca ha experimentado un ataque de asma, entender esta agonía es difícil. La falta de oxígeno es tan severa que puede cobrarte la vida. Y aunque algunos observen el Día Mundial del Asma como una fecha más, para millones con asma, incluyendo mis pacientes, niños quienes sufren el dolor de un ataque, cada día que ayude a educar sobre este tema es vital.

No hay cura para el asma, pero sí conocemos muchos de los factores que la provocan o agudizan como las infecciones respiratorias y la contaminación ambiental. Y aunque no tengamos cura para estos niños, debemos poner de nuestra parte para reducir estos factores como la contaminación ambiental.

Me refiero en particular a la contaminación de carbono que agrava el cambio climático y contribuye a las altas temperaturas y al deterioro del aire. También le cuesta a nuestra economía miles de millones de dólares en desastres naturales. Nutrida por la contaminación de carbono, el cambio climático tiene correlación directa con problemas de salud como la insolación, los ataques de asma, y los paros cardiacos.

Hay evidencia del aumento en las visitas a las salas de emergencia por ataques de asma cuando hay altos niveles de contaminación, y los niños latinos son 40% más propensos a morir de un ataque de asma que los niños blancos no hispanos.

Quedarnos de brazos cruzados no es opción. Por eso apoyo el Plan de Energía Limpia que impulsa la Administración Obama.

Esta propuesta reduciría la contaminación de carbono en 32%para el año 2030, mejoraría el sistema de energía de los Estados Unidos y le permitiría a los estados flexibilidad para lograr estas reducciones de acuerdo a su situación individual.

Como pediatra, sé el peligro que implica el aire contaminado y entiendo los beneficios de mejorar su calidad– especialmente para los millones que sufren de asma. Reducir la contaminación de carbono representaría menos visitas a las salas de emergencia y menos ausencias a la escuela o al trabajo. Evitaría unos 90,000 ataques de asma infantil anualmente.

Desafortunadamente, algunos estados y la industria de combustibles fósiles están luchando contra estas medidas en las cortes. Los litigantes prefieren ignorarlo, pero los expertos en salud entienden lo que está en juego sin el Plan de Energía Limpia: más asma, infartos cardiacos y muertes prematuras son algunos de los efectos secundarios.

En el Día del Asma, le pido a todos que apoyemos el Plan de Energía Limpia y otras iniciativas que mejoren la calidad del aire. Nuestras comunidades verían una mejoría en su calidad de vida. Para muchos, el estatus quo podría ser letal.