Por: Adrianna Quintero, fundadora y directora ejecutiva de Voces Verdes.

Nací y crecí en un suburbio de Los Ángeles. Recuerdo que casi a diario mi padre describía el olor y el color de la “manta espesa” de esmog— como solía llamarlo— que cubría el centro de la ciudad. Esta experiencia, y luego de vivir en Bogotá donde se respiraba hollín cada vez que salíamos a la calle, me motivaron a luchar por el medio ambiente y la salud pública. Llevo décadas en esta batalla, pero la lucha aún continúa porque para miles de personas la contaminación del aire es cuestión de vida o muerte.

Por eso, hace poco celebramos un triunfo muy importante: la aprobación de AB197 y SB32 por la legislatura estatal. Estas leyes tienen como objetivo reducir agresivamente la contaminación en Norteamérica. También requieren que para el 2030, California—la sexta economía más grande del mundo— reduzca la contaminación de carbono a 40% por debajo de los niveles de 1990, y aseguran que los políticos electos mantengan y reporten sobre dichas reducciones cada año. Además, AB197 requiere que la State Air Resources Board específicamente “proteja las comunidades más vulnerables y desventajadas del estado”.

Como madre, latina y californiana, me siento feliz de lo que se ha logrado por el bienestar de nuestros hijos, especialmente el trabajo de la comunidad y el liderazgo latino que lucharon por aprobar estas importantes leyes. Con tantos familiares y amistades viviendo en algunas de los áreas con la peor contaminación ambiental en el país, vamos encontrando diferentes maneras de involucrarnos en temas ambientales porque entendemos y vivimos de primera mano el impacto del cambio climático.

Nuestros niños están sufriendo de asma en tasas alarmantes, ya que son 40 por ciento más propensos a fallecer por causa de esta enfermedad comparado con niños blancos no hispanos. Nuestros adultos mayores están padeciendo enfermedades respiratorias y cardiovasculares debido al aire sucio y contaminado que respiran. Dado que el cambio climático afecta a nuestra comunidad desproporcionadamente, se incrementa el riesgo de sufrir sus impactos. Un sondeo de la organización Earthjustice reveló que el 80% de los latinos consideran que el cambio climático es una amenaza seria, y una encuesta del Public Policy Institute of California señaló que casi el 70% de los californianos apoyan una ley de cambio climático. El cambio climático ya no es una fantasía ni una amenaza distante: es un tema peligroso que debemos enfrentar antes de que sea demasiado tarde.

Con solo ver las noticias cada día vemos los impactos del cambio climático en California y alrededor del país —incendios forestales, inundaciones, sequías, tormentas y días de alerta roja por la calidad del aire. Por eso, además de las acciones climáticas locales, debemos buscar soluciones nacionales y globales para enfrentar esta amenaza. Afortunadamente, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) ha finalizado el Plan de Energía Limpia (Clean Power Plan) que por primera establece límites federales sobre la cantidad de polución de carbono que emana de las plantas eléctricas en todo el país. Se trata de la mayor fuente de polución en el país. Se estima que los beneficios netos del Plan de Energía Limpia para la salud pública y el clima alcancen $54 mil millones cada año a partir de 2030.

La Ley de Energía Limpia—como las leyes que se promulgarán en California— promoverán nuevas inversiones en el desarrollo de energía limpia y reducirán los contaminantes que crean el hollín y esmog además de provocar más ataques de asma infantiles. También asegurarán que nuestras familias tengan un futuro sano y saludable con menos problemas respiratorios, infartos, admisiones hospitalarias, días laborales perdidos y ausencias escolares. Además, ayudarán a estimular la economía de energía limpia y a generar creando millones de empleos a nivel nacional.

Hemos celebrado una gran victoria para el estado de California, pero aún falta mucho por hacer. No quiero que mis hijos y nietos vivan debajo de una “manta espesa” de esmog. Unamos fuerzas para la acción climática por el bienestar de nuestros niños, comunidades y el planeta.